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Fuegos controlados: Enfrentando a los incendios forestales

Enfrentar a los incendios forestales es una de las tareas más complejas y peligrosas que se puede imaginar, el intenso calor y las condiciones sofocantes dan pie a un peligro constante para los trabajadores que se esfuerzan por evitar que las llamas se salgan de control y arrasen con una parte mayor del ecosistema.

Por si esto no fuera suficiente, resulta también que las formas convencionales de enfrentar los incendios son ineficientes en contra de los fuegos forestales debido a su escala y a las dificultades de suministrar agua en grandes cantidades para combatir las llamas.

Por contradictorio que pueda parecer, lo más adecuado puede ser combatir el fuego con más fuego.

Los incendios controlados pueden definirse como fuegos iniciados intencionalmente utilizados en la agricultura, administración forestal y restauración de planicies; a estos incendios se les permite arder de manera controlada con el fin de renovar la ecología del medio ambiente y controlar los efectos negativos de otras actividades generadas por el hombre.

Estos incendios tienen un gran valor como medida preventiva ante los fuegos forestales, pero en situaciones de emergencia funcionan también como última línea de defensa ante el avance de las llamas.

Un incendio controlado siempre será preferible para las personas y los ecosistemas por encima de un mar de llamas que consume todo a su paso.

Enfrentar a los incendios: Fuego contra fuego

Nadie discute la lógica de utilizar incendios controlados en las temporadas de bajo riesgo para evitar la acumulación de material inflamable en los bosques, pero apagar un incendio con otro incendio es el tipo de idea que sin duda causará que se eleven varias cejas en el público.

Como ocurre con toda gran idea, su genialidad se encuentra en los detalles: los fuegos encendidos para controlar incendios son provocados de tal manera que ardan en dirección hacia donde crece el fuego mayor. El resultado de esto es que el incendio controlado avanza rápidamente consumiendo el combustible y el oxígeno que de otra manera nutriría al incendio principal.

Enfrentar a los incendios evita que las llamas se extiendan fuera de control y disminuye la intensidad de las llamas haciéndolo más manejable para los cuerpos de bomberos.

Por supuesto este tipo de operaciones no se pueden realizar de manera descuidada, se requiere un conocimiento preciso sobre la topografía del área, sus vientos y las características del ecosistema; además de personal entrenado y preparado para asegurar que los fuegos provocados ardan bajo control en todo momento.

También hacen falta operaciones adicionales dirigidas a apagar las llamas una vez que pierdan su vigor y trabajo forestal para asegurar que la ecología de los bosques se restaure después del incendio.

Controlando la destrucción

A fin de cuentas es imposible prevenir completamente los incendios, son una parte natural de la ecología y definen el funcionamiento de los ecosistemas, pero esto no implica que debamos resignarnos a la desolación que estos producen.

Cuando nosotros mismos comprendemos la ecología y el funcionamiento de los bosques que nos rodean, se nos abre la posibilidad de controlar las llamas, asegurándonos de que el fuego sea nuestro aliado en vez de nuestra pesadilla.

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Etiquetas: ECOLOGÍA

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