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¿Feminista yo? Uhm... un momento: ¿qué es el feminismo?

Ok. Sabemos que decir “soy feminista” puede causar repudio y nunca falta quien responda: “Más bien feminazi”. Whaaat? Antes de que afirmes o niegues que eres feminista, te has preguntado: ¿qué demonios es el feminismo?

Primero que nada hay que dejar en claro que este movimiento NO busca que las mujeres sean superiores que los hombres. Quien piense o te diga eso está mal. Punto.

No existe una definición definitiva de lo que significa “feminismo”. Lo que sí está claro es que se trata de un movimiento social. La definición más aceptada es la que da la sicóloga y antropóloga española Victòria Sau i Sánchez, según el portal feminista About Español:

El feminismo supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación y explotación de la que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas.

 
El término “feminismo” NO es antónimo de “machismo”. Como lo indica la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el machismo es “la actitud prepotente de los varones respecto de las mujeres y es un forma de sexismo caracterizada por la prevalencia de los hombres”. ¿Entonces? Las feministas luchan contra este machismo. Así de simple.



 Si quieres ponerte más exquisita, entonces vayámonos al origen de la palabra “feminismo”. Te vas a sorprender: El portal About Español explica que Alejandro Dumas hijo empleó por primera vez la palabra “feminista” en su panfleto “El hombre-mujer” en 1872. Este escrito es antifeminista, pues aborda desde una perspectiva sexista el adulterio y el divorcio.

Alejandro Dumas hijo tomó la palabra “feminista” de una tesis médica sobre tuberculosis titulada Sobre el feminismo y el infantilismo en los tuberculosos (Du féminisme et de linfantilisme chez les tuberculeux), escrita por Ferdinand-Valère Faneau de la Cour en 1871. Esta tesis explicaba que los hombres enfermos de tuberculosis tenían rasgos "infantiles y feministas", como "el cabello fino, pestañas largas, piel blanca y blanda, barba escasa, genitales pequeños, mamas voluminosas”.

 Es así como Alejandro Dumas hijo utilizó el adjetivo “feminista” para desacreditar a los hombres que apoyaban a las mujeres en la defensa por sus derechos igualitarios, pues según Dumas hijo estos hombres corrían el riesgo de sufrir una “feminización” parecida a la que padecían los enfermos de tuberculosis.

 No obstante, a principios del siglo XX las palabras “feminismo” y “feminista” tomaron un significado positivo, gracias a los discursos de las mujeres que luchaban por el derecho a votar (a este grupo se les conoció como “las sufragistas”). Fue así como ambos términos evolucionaron a un concepto positivo, pues ahora se les relaciona actualmente con la justicia social, la defensa de los derechos y la organización social de las mujeres.

Te compartimos el testimonio bastante divertido e interesante de la novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, autora del libro “Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo”, en el que explica porqué todas y todos debemos ser feministas:


Ahora ya lo sabes. Decide si eres feminista y no tengas miedo de gritarlo al mundo. Las “feminazis” no existen (mantente al pendiente del siguiente artículo donde te explicaremos porqué).

Fuente: este post proviene de Blog de Actitudfem, donde puedes consultar el contenido original.
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