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Cómo hacer un estuche de luffa para el jabón

La luffa es un fruto con forma de calabacín, que cuando se seca forma una red de fibras, perfecta para ser usada como esponja vegetal. Es increíble cómo la naturaleza nos da opciones y respuestas para todo lo que necesitamos ¿verdad?

Admito que yo la conocí hace solo un par de años y gracias a nuestra tienda, la verdad es que no entiendo cómo algo tan bueno y natural puede ser tan poco conocido.

Después de eso caí en cuenta de que un huerto por el que solemos pasar en bici, justamente tiene varias matas de luffa. Tener una planta así obviamente es útil, pero con lo que dura cada esponja, ¡luffa pa’toda la vida!

Cuando agarras la esponja se siente dura y áspera, como para pensar que es un exfoliante muy potente, pero una vez que se moja se vuelve blanda, de textura agradable y aún exfoliante, y es super manejable, tanto, que incluso se puede exprimir.

Dicen que las esponjas de luffa además de ser exfoliantes, ayudan con la circulación y son anticelulíticas. Yo te puedo decir que pasarse la esponja sí que ayuda a remover las células muertas y además, sirve como relajante muscular.

Quiero pensar que el uso de estas esponjas se va a ir retomando para reemplazar un poco las esponjas echas a base de fibra plástica. Si tú también quieres que eso suceda, lo mejor que puedes hacer es apoyar este tipo de productos ¿Cómo? promoviendo su uso, la puedes sembrar en tu huerto o comprarla.

Además, aunque son super grandes también se pueden cortar para sacar varias esponjas más pequeñas que sirven hasta para lavar los platos.

Mi más reciente uso es a manera de estuche para el jabón y esponja. Es super mega recontra útil a la hora de viajar y para llevar a la piscina. Hacerla toma menos de 5 minutos…



Necesitas:
•  Esponja de luffa
•  Tijera
•  Hilo
•  Aguja
•  Una cuerdita

Instrucciones:
1. 
Calcula que tan largo quieres tu estuche y corta el sobrante.
2. 
Toma las tijeras y recorta el centro de la esponja para que te quede completamente hueca.


3. 
Cose de punta a punta alguno de sus lados abiertos. Lo ideal es hacer varias pasadas para quede bien asegurado.
4. 
Amarra una cuerdita en una de las esquinas de la abertura para que sirva como asa.
5. 
Méte tu jabón y utiliza como estuche y esponja.



Super fácil ¿no?

Yo la uso más que todo porque voy diariamente a la piscina y es una forma mucho más práctica de llevar mi jabón casero sin tener que usar un recipiente voluminoso, además, así ya tengo la esponja ¡2 en 1!

¿Conoces algún otro uso a la luffa? Cuéntamelo en los comentarios…

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