El diseño circular es una explosión de competencias para la persona que diseña. Es abrumador y fascinante

Si hablamos de circularidad en la industria de la moda, es obligatorio mencionar a la Ellen MacArthur Foundation, una organización sin ánimo de lucro que nació en 2015 para acelerar la transición a la economía circular y que ha elegido la moda y el textil como uno de los principales sectores desde los que hacerla. 

Un claro ejemplo de ello es Circular Design For Fashion, el libro que Ellen MacArthur Foundation publicó en 2021 con el objetivo de profundizar en este concepto. Y, sobre todo, para crear una herramienta útil y atractiva que atrajera a profesionales del diseño y otros stakeholders de la industria en esta maravillosa aventura de la moda circular. 

Desde So Good So Cute, y gracias al apoyo de GirbauLab,, hoy tenemos la oportunidad de entrevistar a la responsable de la edición de este maravilloso y necesario libro, la diseñadora estratégica experta en diseño circular, Elodie Rousselot. 

Elodie Rousselot


Elodie, ¿qué supuso la coordinación de Circular Design For Fashion Book

Una maravillosa oportunidad. En Ellen MacArthur Foundation se han elaborado publicaciones y documentos muy robustos, pero con un tono quizás más técnico o muy de negocios. Con este libro se buscó desde el principio acercar la economía circular a un público más creativo.

Empezamos explorando e identificando a los y las creativas de la industria de la moda y visitamos a diferentes stakeholders de la cadena de suministro para entender mejor la realidad, las personas, metodologías, y sistemas que existen detrás de cada decisión de diseño que se toma para la creación de un artículo de moda e identificar dónde y cómo el mensaje alrededor del diseño circular podría tener más impacto. Descubrimos que la formación en diseño circular era claramente necesaria, así como crear guías sencillas para ayudar a los creativos a “saber por donde empezar”, ya que durante nuestra investigación, nos dimos rápidamente cuenta de que las creativas y creativos se sentían superados por el concepto de economía circular y no sabían muy bien cómo abordarlo. Y así fue como decidimos hacer un libro y hacerlo en el formato que se presenta Circular Design For Fashion. 

Con este libro se buscó desde el principio acercar la economía circular a un público más creativo.

– Una edición maravillosa ganadora de diversos premios.

Sí, y con un contenido muy trabajado. Entrevistamos a más de cien personas, colectivos y organizaciones que se convirtieron en generadores de contenidos, críticos, amigos y, en definitiva, una comunidad de personas que, a veces sin habérselo planteado anteriormente, se han ido autoidentificando como diseñadores circulares y embajadores del movimiento. 

– ¿Qué es diseño circular?

Es diseño, a secas. A mi entender no debería llamarse circular. Y es que el diseño, para serlo, debería tener en cuenta de manera intrínseca los tres principios de la economía circular. 

– ¿Y cuáles son estos tres principios? 

El primero, eliminar los residuos y la contaminación. Y si diseñas pensando en este principio te conviertes en una experta en la cadena de suministro, ya que te obliga a entender dónde la decisión que has tomado está generando residuos y dónde, qué y cómo contamina.

El segundo, hacer circular los productos y materiales. Bajo este principio debes preguntarte cuál es el modelo de negocio de tu empresa para que no sea lineal; es decir, para que no se base en vender un artículo una vez y por lo tanto querer venderlo a cuantas personas mejor. Este modo de pensar te convertirá, sin darte cuenta, en especialista en business model. 

Y el tercero, regenerar la naturaleza. En este sentido, también te convertirás en aprendiz de biología, ya que necesitarás entender la dinámica de los sistemas vivos que existen a nuestro alrededor y cómo, a través de tus decisiones de diseño, puedes generar condiciones para que estos sistemas sean más ricos, diversos y abundantes. 

En este sentido, el diseño circular es una explosión de competencias para la persona que diseña. Es abrumador y fascinante. Y obviamente no tienes, y seguramente no puedes, cubrir este abanico de competencias tú sola, lo que te llevará a trabajar de manera colaborativa y conectada con otras personas expertas, lo que es maravilloso. Te hace crecer como persona y trabajar junto a otras para crear dinámicas no solo basadas en provocar el menor daño posible, sino en reinventarlo todo para que las cosas, como mínimo, se reparen y creemos las condiciones para que la vida pueda ser abundante. 

El diseño debería tener en cuenta de manera intrínseca los tres principios de la economía circular.

– Este cambio de paradigma supone una enorme responsabilidad para el diseñador. Y un reto a su creatividad.  

Por supuesto. Es un cambio y, por lo tanto, necesitas personas pioneras que tiren del carro y abran camino. No todo el mundo va a engancharse a la primera, pero el mensaje va circulando. 

– Aunque ya hemos visto que el diseño, de per se, debería tener intrínsecos los tres principios de la economía circular, ha aparecido mucha literatura en la que se diferencia entre diseño circular, diseño sostenible y diseño regenerativo? ¿Existe alguna diferencia? 

Para mí, en realidad, son modas, ya que el core debe de ser el mismo: que no te sea posible tomar una decisión de diseño sin pensar de manera sistémica sobre los impactos que tu decisión de diseño tiene sobre la vida. La vida en el sentido de todos los sistemas vivos que hay alrededor, no solo el tuyo. Y luego le puedes llamar cómo quieras. Como si no lo quieres llamar diseño, ya que hay muchísima gente involucrada en la toma de decisiones, no solo en el diseño del producto en sí, sino en cómo este producto se manufactura, cómo se vende, etc. La persona que decide debe adoptar un pensamiento sistémico junto con una voluntad de crear las condiciones para que más vida emerja a partir de esta decisión de diseño. Si realmente piensas así, cada vez te esfuerzas en pensar en cómo, a través de tus acciones, puedes tener un impacto positivo a tu alrededor. 

– Suena muy utópico. 

Evidentemente, hay que ser realista. Cuando estás diseñando el packaging de un perfume que tiene que estar en dos semanas listo, tomas las decisiones dentro de las limitaciones que tienes. Pero dentro de este escenario hay varias oportunidades y decisiones a tomar. Y para la siguiente edición, todavía puedes hacerlo mejor. Lo que está claro es que no podemos seguir haciendo las cosas como hasta ahora. El escenario futuro, con una subida de la temperatura ya por encima de 1,5 grados, es simplemente terrorífico. Las próximas dos décadas van a ser muy difíciles. Todavía hay espacio para cambiar el curso de las cosas y este cambio se basa en las decisiones que tomemos hoy. 

Todavía hay espacio para cambiar el curso de las cosas y este cambio se basa en las decisiones que tomemos hoy.

– El libro recoge muchos casos prácticos. ¿Algún proyecto que te sorprendiera gratamente? 

Todos son muy interesantes. Intentamos acercar ejemplos a diferentes escalas, tanto apoyándonos en proyectos llevados a cabo por grandes corporaciones, como por start-up o diseñadores emergentes. Ello nos permitió descubrir y evidenciar que en ellas hay equipos de diseño con muchas ganas de caminar hacia el cambio. 

Un buen ejemplo son las propuestas de marcas emergentes, como Bethany Williams, que tiene en cuenta en el impacto social de lo que están haciendo; o Nkwo Onwuka, nigeriana afincada en Abuja, Nigeria, que usa como materia prima de sus creaciones el denim usado y descartado por Europa y Estados Unidos y que llega a Nigeria en contenedores que inundan el mercado de su país. Ahora, además, está reactivando la industria algodonera de la zona. 

Otra iniciativa que, aunque no aparece en el libro, está en el punto de lanza de lo que significa el diseño circular para la moda y que me resulta muy interesante, es Sojo. Se trata de un nuevo modelo de negocio que pone en contacto personas que arreglan ropa con aquellas que necesitan arreglos, y las comunican mediante sistemas de movilidad sostenible como la bicicleta. Una manera de facilitar y convertir, incluso divertido, el acceso a los arreglos de ropa en detrimento del usar y tirar. 


La lectura de Circular Design for Fashion te permitirá sumergirte en el diseño circular aplicado a la moda de la mano de los ejemplos de grandes empresas, diseñadoras de renombre y también marcas emergentes que ya están trabajando toda o parte de su producción bajo esta mirada más conectada con el planeta. 


– ¿Qué permeabilidad y aceptación está teniendo el libro? 

Muy buena, la verdad. Cuando hicimos la exploración inicial nos dimos cuenta que los y las estudiantes de moda estaban deseando contar con un recurso como Circular Design For Fashion Y es que aunque no está concebido como un libro de texto, también sirve como tal. 

– ¿Y las grandes firmas? ¿Es real que se quiere apostar por la circularidad? ¿O hay más marketing que otra cosa? 

No diría que es marketing. He visto a gente trabajando en ello. Si solo fuera marketing no existirían estos equipos. Además, hay importantes inversiones para fomentar este modelo de trabajo. Eso sí, cada empresa tiene su punto de vista y su identidad sobre este tema. Algunas deciden crear una colección muy circular, pero solo una; otras experimentan con pilotos de modelos de negocio circulares. Recientemente, hemos visto el servicio de reparación que ha puesto Zara precisamente en España. Y también cada vez me llevó más sorpresas positivas cuando miro las etiquetas, con prendas monomaterial y un outsourcing más cuidado. Es más, muchas grandes corporaciones están haciendo mucho más de lo que saben comunicar. Aun así, obviamente, queda mucho por hacer. Y mucho por aprender. 

Muchas grandes corporaciones están haciendo mucho más de lo que saben comunicar.

– ¿Cuáles son los principales retos de la moda circular? 

Hay retos a lo largo de la cadena de suministro, desde la producción de fibra hasta el sistema económico sobre el que se basa la industria de la moda, la gestión de residuos, y los evidentes problemas éticos y sociales que genera la economía lineal. 

A nivel personal, una de las lentes que he elegido para enfocar mi trabajo ahora es el de la agricultura: la forma en la que producimos nuestros alimentos así como las fibras que usamos en nuestros tejidos es uno de los principales factores de emisión de carbono, de pérdida de biodiversidad, de contaminación del suelo y agua, y de fragilidad de los sistemas ecológicos y sociales.  

– ¿Cuál sería el principal reto entorno a las fibras naturales? 

Producir fibras de forma regenerativa en las cantidades que hoy en día se necesitan para alimentar la industria de la moda es un reto inmenso. ¿Es sostenible que todas las personas del planeta tengamos una camiseta de algodón?, ¿hay capacidad para cultivar tanto algodón de manera regenerativa para tanta camiseta? ¿Sería posible usar fibras que naturalmente existen en el entorno en el que vivo?, ¿cómo podemos volver a un sistema de producción más local e integrado, y a la vez accesible para las personas? 

Un proyecto apasionante en este sentido es el de Fibershed, una organización sin fines de lucro que apoya el desarrollo de las comunidades locales productoras de fibra, como agricultores, tintoreros y tejedores que producen fibras basadas en los ciclos estacionales, la recuperación ecológicas y los empleos justos, y los conecta con marcas y diseñadores. 

¿Es sostenible que todas las personas del planeta tengamos una camiseta de algodón?

– ¿Es la lana una buena alternativa? ¿Cómo convive con el veganismo?

Si se obtiene de una manera responsable, para mí sí. Estoy totalmente en contra de la crueldad animal y de la ramadería intensiva. Pero está claro que en un mundo ideal los animales forman parte de un sistema de agroecología. En este sentido no veo nada malo en aprovechar lo que los animales nos pueden dar en una relación equilibrada y de respeto con ellos. Entiendo que este modelo está muy lejos de la agricultura o la ramaderia a nivel industrial. Creo también que el impacto medioambiental de una fibra natural, producida con respeto y no tratada con productos químicos, siempre será menor que el impacto de una fibra desarrollada a partir de petróleo. 

– Como el que se utiliza para crear el mal llamado “cuero vegano”.

Exactamente. Y muchos otros materiales nuevos que, pese a proceder de materia orgánica, se mezclan con derivados del petróleo (ácido poliláctico y resina a base de petróleo) que impide su biodegradabilidad y, al mismo tiempo, impide que sean reciclables. Ese a mi entender tampoco es el camino.

– ¿Y qué nos dices del plástico reciclado?

Una tendencia supuestamente circular es la de producir prendas mono material realizadas exclusivamente con poliéster reciclado. Si se trata de prendas técnicas que requieren de un lavado muy ocasional, no me parece mal, ya que son eficientes y durables a nivel de uso, permiten recuperar un plástico ya existente (en detrimento de producir de nuevo), permiten la reciclabilidad de la prenda y, durante el uso, no desprenden tantos micro y nanoplásticos ya que pasan menos por la lavadora. No obstante, hay que tener en cuenta que el poliéster tampoco se puede reciclar de manera eterna. Va perdiendo calidad a cada ciclo. Y para que se recicle tiene que poder entrar en el ciclo correcto de reciclado: estar identificado como monomaterial; como poliéster, más específicamente (lo que conlleva tener una etiqueta que lo indica); haber llegado a un centro de reciclaje donde una persona ha reconocido esta prenda; y que se envíe a una planta de reciclaje que pueda transformarlo. 

Además, reciclar también requiere energía, por lo que tampoco lo consideraría como una panacea. No es la “solución milagrosa” de la economía circular. 

Reciclar no es la ‘solución milagrosa’ de la economía circular.

– Y entonces, ¿qué podemos hacer como consumidoras para fomentar la moda circular? 

Claramente, consumir menos. Sé que es una solución radical, pero es la única realmente eficaz. Es delicado hablar de este tema porque tocas una situación de fondo, que es el sistema económico sobre el que se ha basado nuestra economía y nuestro sistema de vida. Recomiendo mucho la lectura de Post Growth—Life After Capitalism (Post crecimiento, la vida después del capitalismo), de Tim Jackson. También es muy interesante la economía del donut

Si vamos a lo concreto, te propongo sacar mucho más partido a lo que ya tienes y cambiar el hábito de comprar por el de alquilar o pedir prestado. También recurrir a la segunda mano, que es una manera de estrenar sin hacerlo. 

Y quizás, conectar de manera más profunda con la naturaleza que nos rodea. Cuidamos mejor lo que conocemos más. 

– Y a más corto plazo y más allá de reducir el consumo, ¿qué debemos tener en cuenta en el uso de las prendas?

Cuidar la ropa que tenemos, lavarla menos. Por ejemplo, la ropa vaquera no debe apenas lavarse, en primer lugar, porque cada vez que lo haces, la destruyes. Si quieres eliminar bacterias y demás, de vez en cuando ponla en el congelador. Y listos. La lana y los tejidos naturales en general, airéalos y verás cómo eliminan el mal olor, es la gracia que tienen, en detrimento de los sintéticos o artificiales. 

Para lavar la ropa técnica, confeccionada con poliéster, quizás puedes hacerte con un filtro para lavadoras que atrape los microplásticos, aunque luego está por ver cómo gestionas y se gestiona ese residuo. También puedes recurrir a las lavanderías industriales, más preparadas para estos temas. 

Y, por supuesto, conviértete tú también en diseñadora circular pensando de manera sistémica tu modelo de consumo. Primando la proximidad, preguntándose de dónde viene la materia prima de ese producto, etc.

– Todo ello pasa en gran parte porque las marcas nos den información detallada. 

Exactamente. Es nuestro deber como consumidoras exigir transparencia y trazabilidad. 

– ¿Cómo ves el futuro de la moda? 

Si me quito el sombrero pesimista (je,je), quiero pensar que está todo por hacer y por transformar. Tenemos un reto enorme pero muy potente. Podemos construir nuevos modelos económicos en la moda y alrededor de ella, en la producción de fibra, por ejemplo. A mí esto me da fuerza y orgullo, ya que en realidad me siento muy útil formando parte de este cambio sistémico. Y todas podemos serlo. 

Actualmente Elodie Rousselot trabaja en OpenSC, empresa orientada a verificar la producción de alimentos sostenible y con bajas emisiones de carbono en origen. El objetivo es ayudar a transformar los sistemas alimentarios mundiales y así hacer frente a la crisis climática y proteger a las personas y el planeta.

Esta entrevista forma parte de un espacio de debate impulsado por GirbauLAB y So Good So Cute que persigue generar reflexión y aportar luz a aspectos esenciales de la circularidad en la industria textil. Ver otros artículos publicados.

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GirbauLAB es un espacio de innovación colaborativa creado para generar valor a través de la innovación. GirbauLAB identifica y trabaja con los entornos más avanzados e innovadores a nivel global para recoger y desarrollar todas aquellas iniciativas, ideas, soluciones y tecnologías de interés que pueden contribuir a transformar la industria y aportar valor a la sociedad. + info. 

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